En el Vertice

 

Les cuento:

Me despidi a la puerta del subterraneo,

seguia con la mano despidiendome,

como si no queria que se vayan jamas.

 

No por nostalgia, ni penas,

sino por la honestidad e integridad

de la conversacion previamente establecida.

 

Habiamos tenido una gran conversacion,

refleccionaba camino al hotel

lo fabuloso escuchar como tres vidas

unidas en un principio

se "trifurcaron" por diferentes horizontes

escalaron montaņas y recorrieron mares

se tropezaron una y mil veces

pero siguieron adelante con su bandera.

 

Y hoy en el Vertice de los 50 anhos

nos miramos a los ojos

con la confianza y el balance

que da la tarea cumplida...

y por cumplir.