| En el Vertice Les cuento: Me despidi a la puerta del subterraneo, seguia con la mano despidiendome, como si no queria que se vayan jamas.
No por nostalgia, ni penas, sino por la honestidad e integridad de la conversacion previamente establecida.
Habiamos tenido una gran conversacion, refleccionaba camino al hotel lo fabuloso escuchar como tres vidas unidas en un principio se "trifurcaron" por diferentes horizontes escalaron montaņas y recorrieron mares se tropezaron una y mil veces pero siguieron adelante con su bandera.
Y hoy en el Vertice de los 50 anhos nos miramos a los ojos con la confianza y el balance que da la tarea cumplida... y por cumplir. |
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